Crónica de un dirigente de barrio

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Tradición familiar: sus inicios como comerciante

Uno de los símbolos de Lanús es su club. Y no es casual, porque la institución deportiva bautizó el nombre y la ciudad se lo tomó prestado. Al ingresar al templo Granate por primera vez, se notó que entre todos se conocían. Es como un pueblo. Está la gente común mezclada con los dirigentes más importantes del lugar y a nadie parece llamarle la atención. Los jugadores y el cuerpo técnico salen de sus prácticas sin la necesidad de tener un policía al lado. Algunos hinchas y fanáticos los tocan, se sacan fotos y los alientan para el próximo partido. La sencillez acá es una ley.

Nicolás Russo se crió en este ambiente, precisamente en el barrio Villa Obrera. Una zona minada de inmigrantes italianos con las banderas de la cultura del trabajo flameando a flor de piel. Entre casas humildes y potreros, en las calles de tierra se armaban las ferias típicas de la época.

De martes a domingo, cuando cantaba el gallo hasta la hora del almuerzo, Doña María junto con su esposo José, Nicolás -el mayor de tres hermanos- y Claudio, el hijo del medio, hacía un tour rutinario por distintos rincones de la ciudad. Lavandina, huevos, fiambres... La tana de Russo era incansable, vendía de todo. Y sus tres hijos -sin olvidar a Leonardo, el más chico- siguieron los pasos como ejemplo que llevan hasta el día de hoy. "Mi infancia fue de laburo", recordó 'Nicola', tal como lo apodaron desde sus ratos libres peloteando en el Club Eslovenia. "Parte del juego que tenía con mis hermanos era trabajar. Desde los 12 hasta los 18 años me la pasé de feria en feria. Después, la cosa seguía en casa, en el almacén que atendíamos desde la ventana". Eso no fue todo. Más tarde su familia abrió un depósito mayorista de comestibles, según él "uno de los más importantes de la ciudad de Lanús". Se llamaba 'La Mari', en honor a su mamá, Doña María Cardarópoli. "Además de fomentar la relación familiar, el depósito me generó un montón de relaciones y contactos".

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Un gigante dormido: la incursión en el Club Lanús

De cachetazo en cachetazo hasta el inicio de los '90, la situación del equipo de la ciudad parecía un sube y baja. En 13 años pasó de la Primera C a la B y luego al Torneo Nacional B, sin estabilidad deportiva ni económica. El ascenso a Primera División parecía una utopía. Mientras tanto, lo sufría desde su comercio. En ese momento fue cuando dijo basta y decidió involucrarse en la cuestión. Interrumpí su siesta un jueves que llovía a cántaros. Mientras miraba sus celulares -tiene dos- esperando que lo llamen para hacerle una entrevista en 'La Oral Deportiva', arrastró su sillón y desandó el relato:

"Veía un potencial enorme en la institución y quería mejorar su situación, aunque de afuera todo parecía más fácil. Luego empecé como directivo en el año 1991. Desde ahí no paré más".

Y no lo hizo. Ingresó al club y estuvo a cargo de la Comisión de Tribuna, que presidía Néstor Díaz Pérez, un apellido que en Lanús no pasa inadvertido por ser gran artífice en la construcción del estadio íntegramente de cemento, el cual hoy lleva su nombre. Russo fue escalando peldaños hasta alcanzar la tan codiciada presidencia en 2009.

"Fui pro-tesorero, tesorero y después estuve a cargo del fútbol. Ejercí la vicepresidencia primera en dos ocasiones, tuve la suerte de ser presidente y ahora volveré a serlo"

Enumeró casi sin pestañear. Lejos de achicarse, se agrandó en la adversidad. Así lo relata Marcelo Calvente, comentarista de la transmisión de 'Corazón Granate', redactor en 'La Defensa Digital' y, además, 'el descubridor de Nicola'. "Con él tengo relación desde la adolescencia. No éramos amigos pero ambos circulábamos alrededor del club General Paz, si bien gastaba menos tiempo libre que la mayoría de los pibes. En 2006 me fui metiendo en la vida del club, de la que estaba absolutamente apartado. Ahí empecé a conocer a los dirigentes y pronto comprendí que Nicola estaba dos pasos adelante que el resto. Como socio e hincha, más que como periodista, sentí la necesidad de transmitirlo, y lo hice con la misma intensidad con la que hoy me toca opinar sobre dirigentes cuyo accionar repruebo", tomó postura desde el principio. Era una época en que la recuperación definitiva se olía en el aire, tiempos del "vamos, vamos los pibes". Enseguida empezaron a aparecer las joyas que llevarían al equipo al campeonato y a las participaciones internacionales. "Fue cuando Nicola más brilló, cuando realizó ventas increíbles, como la de Nélson Benítez en casi tres millones de dólares; cuando avanzó en el crecimiento edilicio y adquirió el predio de Valentín Alsina; cuando firmó importantes acuerdos para poder ubicar a los pibes que, ahora sí, venían desde lejos a probarse a Lanús. Entonces tuve la suerte de que cada día recibía una explicación clara sobre tal o cual consulta, y comprendí que su conocimiento sobre el funcionamiento del club, y sobre todo, de los avatares del fútbol profesional, merecían ser difundidos entre los socios".

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Aire Renovador: Incursión en la política

Fines de 2014. Era un momento en el que Lanús estaba minada con sus carteles de fondo negro. Desde Valentín Alsina hasta Remedios de Escalada: 'Russo Intendente 2015' abundaba por todos lados, y nada tenía que ver conmigo. El búnker que tenía ubicado a pocas cuadras de la avenida Hipólito Yrigoyen aglomeraba a un montón de vecinos autoconvocados que escuchaban atentamente una mesa de disertantes. Ahí lo vi por primera vez. Sus ojos cansados y las ojeras que le llegaban hasta el piso me reflejaban trabajo y estrés. Con palabras sencillas y claras, se expresaba sin vueltas. Contó sus propuestas, respondió preguntas sin rodeos y hasta se despidió de cada uno de los presentes con un saludo afectuoso. No sé si eso es común en la política. Conocía las falencias del distrito y, sobre todo, sabía cómo solucionarlas.No tenía el estereotipo de un político que caía de la nada y empezaba a tirar propuestas al azar. Era un vecino más con ganas de transformar la realidad de una localidad con mucho potencial para crecer. Sobre su primer acercamiento directo al municipio describió:

"En febrero de 2012 me llamó Macri y me propuso ser diputado provincial porque veía que tenía futuro en la política. Le contesté que lo iba a pensar y lo conversé con amigos. Ahí tuve propuestas diferentes, las cuales me llevaron a optar por Sergio Massa. Fue la persona que mejor me explicó lo que quería hacer y me convenció".

Las infaltables charlas con vecinos, su agenda full time, la capacidad para dar órdenes y, a la vez, escuchar a todos me hicieron querer dedicarle más de mi tiempo. Se cargó la campaña al hombro. De afuera parecía todo improvisado, aunque desde adentro había mucho trabajo en silencio y a pulmón. Nicola no tenía el aparato ni la caja chica de otros candidatos, es cierto.Pero aun así logró conquistar a 55 mil lanusenses para que se pusieran su camiseta.

"Me encantó lo que hice. Llevamos un trabajo de cara a la gente y con mucho contacto directo con los vecinos. Caminar por los barrios y andar por todos lados fue una experiencia importante. Tenía una gran responsabilidad con la militancia y todos los que me apoyaron. Se la jugaron por mí. Todos sabemos que la mayoría de los votos a nivel municipal se traccionan con quien va como candidato a presidente. Nosotros hicimos una muy buena elección pero no alcanzó"

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¿Descanso? Jamás: la vuelta a su segunda casa

Ni 15 días pasaron desde el tercer puesto en su carrera a Intendente, que ya sabía que sería nuevamente presidente del club que lo vio nacer. Su retorno fue tan rápido como inesperado. Pero allí estará otra vez al frente, confirmó con su carácter inmutable. Las cinco agrupaciones de la institución lo eligieron como figura para aglutinar la unidad política que los hinchas tanto defienden.

"Tratamos de hacer la mejor lista posible y además integrar a muchísima gente joven. El objetivo es que esta Comisión Directiva genere un montón de dirigentes que a futuro sean los que conduzcan el club"

Aclaró para aquellos que cuestionan que siempre están las mismas caras. Marcelo Calvente, volvió a integrarse en la historia y opinó: "No tengo ninguna duda de que Nicola cometió errores. Pero estoy seguro de que jamás repitió un mismo error, y eso no es poco para ningún mortal. Tal vez le cuesta mucho delegar tareas, aunque es lógico, es una característica habitual de los que ponen manos a la obra y se ocupan de todo. Nicola tiene dos enormes virtudes y algunos pocos defectos que no disimula, pero él sobresale por su inteligencia y por su capacidad de trabajo.Y yo creo que nunca voy a saber, de esas dos virtudes que tiene, cuál es la mejor". Con semejante camino recorrido, se despidió con humildad. Había entendido su historia. Era querido y resistido por muchos. En su vida no hay medias tintas. Tuvo la oportunidad de subirse al caballo y parar la nariz, pero jamás lo hizo porque su esencia de barrio seguía intacta como desde el primer día.

"Nunca me olvidé de dónde vengo. Nunca dejé de ser yo. Me llamo Nicolás Russo, pero todo el mundo me dice 'Nicola'. Mi mayor orgullo es que todavía sigo siendo Nicola para todos".

De cara al 2016 puede pasar cualquier cosa, menos ver a Nicolas Russo bajar los brazos. -¿De qué forma definirías lo que te hizo pasar del almacén a la política del club y desde ahí despegar a la política municipal?.

-Perseverancia. El club tiene el perfil de un comerciante. Si bien creció mucho en los últimos años, nunca perdió esa idiosincrasia de barrio y yo me veo reflejado en esa imagen.

Nicolás Russo en los medios